Uno de los requisitos importantes que deben conocer las empresas importadoras, comercializadoras o fabricantes de productos finales, es el cumplimiento de la NOM (Norma Oficial Mexicana) aplicable para su comercialización regular en territorio nacional.
En el caso de los importadores, cuando su producto ingresa a territorio nacional se deben cumplir con las restricciones no arancelarias (permisos sanitarios, fitosanitarios y cumplimientos de NOM), de acuerdo a lo especificado en la fracción arancelaria en la que se clasifica.
La NOM es una regulación técnica obligatoria expedida por las dependencias competentes. La finalidad de una NOM es garantizar que el etiquetado de productos comercializados en el país, ya sean nacionales o importados, contengan la información comercial en español para que los consumidores puedan tomar una decisión de compra adecuada; otorgar confianza a los consumidores de que el producto es confiable; ampliar el poder de elección y evitar que el uso o consumo del producto represente un riesgo para la salud.
Existen organismos, como las Unidades de Verificación, acreditados por las autoridades (DGN y EMA) con la facultad de examinar la información comercial a través de las Normas Oficiales Mexicanas y proveer dictámenes de cumplimiento o constancias de conformidad para que las empresas o personas que producen, importan y/o comercializan productos puedan demostrar, tanto a las autoridades competentes (PROFECO) como a sus clientes, que sus productos cumplen con los requisitos establecidos en las NOM’s (Normas Oficiales Mexicanas) mediante este documento de validez oficial.
ALGEBASA, a través de alianzas estratégicas, proporciona el servicio de Unidad de Verificación que optimiza los costos de almacenaje y etiquetado en la aduana de entrada, ofrece agilidad en el proceso de la importación de la mercancía e incrementa la competitividad dándole un valor agregado a los productos, todo ello evitando sanciones por parte de PROFECO

Información: Grupo Algebasa shorturl.at/isuY9

Fecha de publicación: 1 de noviembre 2018

Las empresas, servicios, productos o personas que ostentan una certificación tienen un valor adicional, ya que ésta es un aval de seguridad y confianza para quienes los consumen o contratan.
Hace varios años comenzó a notarse una tendencia creciente hacia la certificación, según normas o estándares desarrollados para procesos empresariales, productos o personas; todo comenzó cuando se fue haciendo cada vez más tangible el beneficio que este tipo de actividad mantiene en el crecimiento económico, la productividad laboral y la capacidad para exportar.
La tendencia a la que nos referimos no es un tema menor: la emisión de constancias, dictámenes o certificados que avalan el cumplimiento con normas, requiere de una gran actividad en el diseño de las regulaciones, las especificaciones o los estándares que son la base para hacer las comparaciones, pruebas o validaciones correspondientes que permitan, precisamente, generar el certificado, constancia o dictamen solicitado.

Fue en octubre de 2014 cuando la Organización Internacional de Normalización (ISO) dio a conocer los resultados de dos grandes investigaciones en Europa, cuyo principal objetivo era cuantificar el beneficio de estos procesos en el desarrollo de sus respectivas economías.
La certificación de cumplimiento con normas o estándares es considerada un proceso transparente que permite demostrar que un producto cumple con las características necesarias de seguridad para el consumidor; o bien, que una empresa opera apropiadamente un sistema de calidad y que cuenta con un sistema de gestión para garantizar el manejo de la información de socios, clientes, colaboradores, etc.
Por ejemplo, en Reino Unido el Departamento de Industria y el British Standards Institution, miembro de ISO para el país, han estimado que las normas contribuyen con 2,500 millones de libras esterlinas a la economía nacional, y a las normas que se certifican le atribuyen el 13% de la mejora de la productividad laboral en los últimos años. Bajo este mismo concepto, el DIN, miembro alemán de ISO, ha determinado que los beneficios de las normas representan el 1% del producto interno bruto.
Debemos entender que la certificación o verificación no es factible si no existe en principio un estándar contra el cual comparar; la generación de estándares a nivel mundial ha creado una gran “red internacional de estándares”, que gradualmente se armonizan y son asimilados por todos los países del mundo.

Información: Forbes shorturl.at/jlps2

Fecha de publicación: 15 de noviembre 2018

Realizar una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente es muy sencillo. La denuncia formal se puede presentar a través de 3 canales:

1.- En la página: http://ow.ly/twSxQ
2.- Llamando a la Lada sin costo: 01800 PROFEPA (01 800 776 33 72)
3.- También puedes escribir a denuncias@profepa.gob.mx proporcionando los siguientes datos:
• A) Tu nombre, domicilio, número telefónico (si cuentas con él).

• B) Señalar la problemática a denunciar.

• C) Señalar con la mayor precisión posible los datos que permitan localizar al presunto infractor (es) o la fuente contaminante, incluso fotografías o documentos.

• D) Puedes solicitar que guardemos el secreto de tu identidad.

• E) También puedes solicitar que te notifiquemos a tu cuenta de correo electrónico.

Te recomendamos checar el marco normativo, mientas más información nos proporciones, será más fácil dar seguimiento a tu denuncia.
¡Recuerda que tus datos pueden ser confidenciales!

Información: Procuraduria Federal de Proteccion al Ambiente (PROFEPA) shorturl.at/vHLNY

Fecha de publicación: 29 de noviembre de 2018

Keywords: ecose, profepa, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, consultoría ambiental, soluciones ambientales, puebla, mérida

Omitir el trámite del permiso de protección civil puede significar multas y sanciones a la empresa; tramitar un Programa Interno de Protección Civil para tu empresa podría tardar unos 45 días.

Si entre tus planes figura abrir un restaurante, bar o guardería, recuerda que para evitar multas o sanciones es preciso que cuentes con un Programa de Protección Civil que garantice el bienestar del personal y de la clientela.
Si bien es cierto que en el proceso de inauguración de una empresa, los emprendedores están más pendientes de tramitar el certificado de uso de suelos, la declaración de apertura y el registro de marca, que en implementar un programa de protección civil, este olvido puede poner en riesgo la empresa, declara el director de Reri Consultores, Roberto Cañas.
“Si al momento de dar apertura a tu negocio tienes una visita de un funcionario de Protección Civil y tu empresa no está en regla, puede suspender la actividad de la organización o establecimiento si pone en riesgo la integridad de las personas que se encuentren al interior del inmueble”, explicó.
Para conocer si el giro de tu empresa requiere de un Programa Interno de Protección Civil deberás contestar un cuestionario que está disponible en la página del Sistema Nacional de Protección Civil de México, afirmó el directivo de la consultora.
“Si tu empresa no requiere de un programa interno, deberá contar con unos elementos básicos como un extintor, señalización de cuáles son las salidas de emergencia y un botiquín de primeros auxilios”, detalló Roberto Cañas.
En el caso de que la empresa que planeas iniciar requiera de un Programa Interno de Protección Civil, deberás hacer un análisis de riesgo y vulnerabilidad de todo el negocio, capacitar a tus empleados y presentar documentos, entre los que se encuentran:

– Permiso de operación del establecimiento
– Permiso de uso de suelo
– Dictamen de las instalaciones eléctricas y de gas, si es tu caso
– El informe donde se detalle si cuentas con elevadores o escaleras eléctricas
– Análisis de riesgo de vulnerabilidad del inmueble
– Certificados de capacitaciones en materia de evacuación de locales , combate contra incendios y primeros auxilios

Una vez presentados los documentos que te soliciten, el trámite podría tardarse unos 45 días mientras la autoridad responde a la solicitud de permiso a protección civil para operar el negocio.
La conveniencia de tener el visto bueno del Programa Interno de Protección Civil es que el asesor certificado, un tercero acreditado, asume la responsabilidad ante un eventual evento; es decir que ni los dueños, gerentes o consejo de administración tienen responsabilidades civiles ni penales, en virtud de que ya contaban con su programa y el evento fue por caso fortuito y no por una negligencia en el cumplimiento de normas de seguridad.
“Muchas veces ocurre que las empresas deciden saltarse este paso y deciden poner ellos mismos los elementos que consideran son los que Protección Civil les exigiría pero no sólo estarían arriesgando que su establecimiento fuera clausurado sino que ante un accidente hubieran personas afectadas y el propietario podría terminar en la cárcel”, añadió el experto.
Dentro de las facultades de las Unidades de Protección Civil se encuentra la clausura temporal, la clausura definitiva y la imposición de multas que van desde los 50,000 pesos hasta los 500,000 pesos, e incluso la demolición del local.
“A finales de 2010 fue un año positivo en términos de la regularización de las empresas en sus Programas de Protección Civil. Gracias al Instituto de Verificación del Distrito Federal se realizaron numerosos controles de establecimientos mercantiles de alto impacto para que actualizaran su sistema de protección”, dijo Cañas.

Información: Expansión shorturl.at/xOQV3

Fecha de publicación: 8 de noviembre 2018